Mostrando entradas con la etiqueta estructura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estructura. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de agosto de 2010

B a n g.

Nuestro Universo.

En la historia de la ciencia, muchas han sido las explicaciones aceptadas para los distintos fenómenos de la naturaleza. Cuando estas explicaciones pasan de ser una declaración individual para convertirse en la opinión de amplio consenso en la comunidad científica, con una sólida base teórica y basada en contundente evidencia empírica, se convierte en un paradigma de la ciencia.

De esta manera en la historia los cambios de paradigma son mas bien escasos. Se pueden nombrar algunos visibles ejemplos: el paso de la gravedad newtoniana a la gravedad relativista en física; de la generación espontanea a la evolución darwiniana en biología; desde atomos esféricos indivisibles al modelo atómico de Bohr; el estudio de la neurobiología con nuevas aplicaciones en psicología, etc. Esta “escasez” de cambios se debe principalmente a dos factores.

En primer lugar, la solidez de su fundamento hace muy complejo la obtención de una “solución” todavía mas profunda y mejor fundada, sin permanecer en las líneas del paradigma anterior, por lo que la mayoría de los avances son de complejización y complemento del paradigma actual y no de un abrupto cambio. En segundo lugar en una línea mas practica, y como dice T. Kuhn, solo cuando el investigador se ha “quitado de encima” el paradigma actual puede vislumbrar uno nuevo, antes siquiera de investigar su posibilidad.

Son las dos líneas de investigación de la ciencia, las que tratan en primer termino de “poner a prueba” la actual teoría, mejorando así su descripción de los fenómenos o bien probando que está errada. Y en segundo termino el trabajo en nuevas líneas de investigación y en la formulación de teorías nuevas, que se vislumbra difícil dada la acuciosidad y complejidad que alcanzan las teorías vigentes.

La teoría del Big Bang es la teoría científica ampliamente aceptada hoy por la comunidad científica, relativa a explicar la dinámica y origen del Universo. Es lo que estudia el área de la física llamada “Cosmología”.

La Cosmología surgió a comienzos del siglo XX con la presentación de Albert Einstein de su increíble teoría de la relatividad, que para la humanidad abría caminos cada vez más profundos en la comprensión del universo, su espacio-tiempo y las leyes que lo rigen.

Esta teoría llamada caricaturescamente Big Bang, en efecto, va solidamente bien encaminada a encontrar respuestas a cuestiones tan trascendentes como ¿Cómo se inició el Universo?, ¿Cuándo se inicio?, la dinámica de temperaturas y componentes químicos, los procesos que en el se viven, su estructura a gran escala, etc. En su formulación convergen diversas áreas de estudio como la física teórica y la astronomía.

Como toda teoría, esta se vale de la experimentación y los elementos tecnológicos de los que disponga el ser humano en su búsqueda incansable por la comprensión del todo, para verificar predicciones y sostener así lo que en el papel parece coherente (modelo matemático no contradictorio).

De esta manera, a grandes rasgos el Universo se habría iniciado en una singularidad, un fenómeno matemático que explica la convergencia de infinita masa y energía en un espacio acotado (por no decir nulo) del universo: un punto. Desde este punto se originaría una expansión inconmensurable que daría origen a todo lo que conocemos, incluido los parámetros que regulan el universo como las fuerzas, la temperatura, la densidad, la masa del electrón, la velocidad de la luz, etc.

Ahora bien, la definición relativista del Universo lo concibe como un “gel invisible” de espacio-tiempo, su estructura primordial. Este espacio-tiempo expresa en forma de “gravedad” la deformación geométrica que en él ejerce la presencia de objetos de gran masa: objetos muy masivos como las estrellas curvan la estructura del universo.

La analogía de una bola de metal puesta en una red de nylon nos da una idea de cómo se deforma el espacio-tiempo en presencia de objetos masivos, condicionando las trayectorias de los objetos cercanos a esta nueva “realidad curvada” del espacio tiempo, hacia el objeto masivo.

De la concepción de espacio-tiempo esta singularidad donde se inició todo no puede ser descrita como un punto, por lo que se le llama evento inicial. Lo que se sabe es que el tiempo comenzó a transcurrir en ese evento y el evento-Universo comenzó a expandirse. Transcurrido un tiempo cercano al tiempo de planck (10 elevado a la -35s) se concibe una disminución sucesiva de la temperatura y densidad del Universo con una consiguiente mega expansión. Antes de este tiempo crítico no se sabe que pudo ocurrir porque no se dispone de una teoría cuántica de la gravedad, es decir, que unifique la mecánica cuántica (encargada de explicar los comportamientos en espacios sub atómicos) y la relatividad general (encargada de explicar los sucesos gravitatorios a escala planetaria y estelar) y de esta manera describa que sucedió antes de la mega expansión. Solo se sabe que todo estaba muy caliente y denso.


Img1. Diagrama de Expansión del Universo. NASA

Citando a Michio Kaku, físico estadounidense, con respecto a la paradoja de denominar Big Bang (gran explosión) al inicio del Universo: “En cierto modo no puede haber sido grande ya que se produjo exactamente antes del surgimiento del espacio-tiempo: el mismo big bang habría sido lo que generó las dimensiones desde una singularidad; tampoco es exactamente una explosión en el sentido propio del término ya que no se propagó fuera de sí mismo.”*

De esta manera el Universo comenzó un proceso expansivo que dura hasta el día de hoy, 13.700 millones de años después del evento inicial. Pero no todo fue simple. En efecto, de existir Dios, este solo pudo “ver” su universo en el año 380.000. Antes de ese periodo, las partículas que transmiten la “luz” no estaban libres.

A que me refiero con esto, a que lo que ocurría antes de esa fecha en el plasma incandescente que era el Universo entonces fueron complejos procesos de creación y destrucción de fotones, electrones y quarks. Los primeros transmiten la luz, los segundos orbitan el núcleo atómico y los terceros son partículas elementales que en combinación formarían protones y neutrones, constituyentes del núcleo del átomo que conocemos hoy.

Con el tiempo y las colisiones atómicas, poco a poco las nubes de gas comenzaron a colapsar gravitatoriamente en si mismas para formar las primeras estrellas que, agrupadas entre ellas, formarían luego las primeras galaxias. La gravedad comenzó a regir el universo dándole forma que a ratos se abstraen de la inconmensurable velocidad de expansión. Este fenómeno de expansión puede ser visto con la analogía del Universo como una red llena de puntos, donde la expansión corresponde a un alargamiento de la red con los puntos en consecuencia separándose entre si. Para el terror de algunos y la alegría de la ciencia ficción, está comprobado que a mayor distancia de separación de dos objetos, mayor es la velocidad de “alejamiento” de los mismos.

Volviendo al Universo primigenio, dadas aquellas condiciones descritas y con la inminente disminución gradual de temperatura, la formación del primer átomo de hidrogeno marcó la primera liberación de fotones, por lo que el universo por fin pudo ser “visto”. Esto ocurrió en el año 380.000, año en el que Dios debe haber sonreído. Pero nadie mas sonrió: la temperatura del universo en ese entonces alcanzaba los 2800ºC. Además, con la expansión del universo ha disminuido también su temperatura, alcanzando actualmente los -270ºC o 2.7ºK. Una inminente muerte térmica se producirá de alcanzar el 0º absoluto, instancia en la cual ninguna estrella brillará y todo el cielo se volverá nuevamente “negro”, aunque de eso no estoy tan seguro porque no habrá nadie vivo que corrobore tal predicción.


Proyecto Sloan.

De esta manera, el estudio del inicio y dinámica del universo parecen bien encaminadas. Es más, la adquisición de conocimientos sobre el origen del universo supone una mejor base para acercarnos al conocimiento del Universo actual, aunque no lo podamos observar a cabalidad.

De esta manera, y si del método científico se trata, ningún estudio o aproximación teórica adquiere total validez sin una confirmación empírica que la valide. Es así como actualmente se desarrolla un proyecto llamado Sloan Digital Sky Survey, una investigación astronómica de 7 años que pretende mapear mas de un millón de galaxias con posiciones exactas en 3 dimensiones, ya no solo en una foto. Esto se hace estudiando la radiación que de cada galaxia proviene con un método llamado espectroscopia, que permite analizar el espectro de la radiación electromagnética ocupando la ley de doppler para analizar la luz como fuente de información de propiedades y movimiento del objeto.


Img2. Diagrama de observación Sloan Digital Sky Survey

Lo sustancial de este proyecto es que ya ha dado una primera luz en su ambicioso objetivo: una primera aproximación observacional a la estructura a gran escala del universo, imagen llamada también “Sloan Great Wall”. Esta imagen deja en evidencia, no solo la macro estructura en forma de “red” que reúne súper clusters de galaxias (en amarillo) sino también la presencia de materia oscura (en morado): forma no observable de materia dotada de masa que ejerce influencia gravitacional sobre la materia que conocemos.

Esta estructura es, sin duda, una consecuencia de la “evolución” o cambio continuo del Universo en estos casi 14 mil millones de años de historia, lo que implica la importancia del estudio de aquel periodo con interés práctico y no solo histórico.

Img3. Sloan Great Wall

Fondo de Radiación de Microondas.

La introducción anterior solo tenía como objetivo llegar a esta sección de una manera gradual. ¿Que es el Fondo de Radiación de Microondas (o Cosmic Microwave Background-CRB en inglés)? Es la radiación electromagnética mas antigua que se ha podido percibir, y corresponde a la evidencia empírica mas fuerte de la validez del “Big Bang” como teoría del universo. La frecuencia de esta radiación pertenece al rango de las microondas, de una amplitud mucho mayor a la luz visible, de ahí su nombre.

Fue predicha desde los años 40 pero fue medida por primera vez veinte años después. Puede ser percibida desde todo ángulo en el que se observe el “cosmos”. En consecuencia es llamada por algunos científicos como el “eco del big bang”. Pero no es exactamente eso, sino la primera liberación de fotones ocurrida cerca del año 380.000 anteriormente descrito. Lo que se mide entonces es la temperatura de aquella antigua radiación que ha viajado casi 14 billones de años hasta llegar a nuestros computadores, que con una precisión creciente han estudiado la temperatura de ese “primer destello” en 2800 grados Celsius, la mitad que la temperatura de la superficie del sol. En un primer estudio de esta radiación de microondas, se observó una increíble y esperable uniformidad en la temperatura del universo, sin embargo en sucesivas misiones de observación (satélites WMAP1, WMAP2, COBE) han mejorado esa medida y se dieron cuenta que a lo largo del campo de observación y a pesar de su homogeneidad, existía un sin fin de “parches” de variación de la temperatura en menos de un 0.0001%. Estas variaciones, aunque ínfimas, parecen ser los restos dejados en la radiación de microondas por la existencia de acumulaciones de masa primigenias. De estas “semillas estelares” se desprende la estructura del universo actual; una red de galaxias agrupadas en supercúmulos.



Img4. Primera imagen del fondo de radiación de microondas llamado Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP), 2003.

Estudiando la complejidad de esta radiación y aumentando la prolijidad de observación, muy probablemente podamos obtener pistas certeras del Universo primigenio que nos guíen hacia la estructura a gran escala del universo de hoy. En esa línea, el año 2009 una nueva misión fue enviada por la agencia espacial europea (European Satellital Agency - ESA): se trata del satélite “Planck” -en honor al científico alemán-. Este satélite entregó recientemente una foto en baja calidad de lo que es la nueva observación de alta definición de dicha radiación de fondo. Sucesivos estudios en los 6 meses venideros revelaran, muy probablemente evidencia sobre la estructura del universo que hoy son desconocidas y permitirán finalmente liberar públicamente la nueva gran imagen del universo primigenio en alta definición. Por mientras, la nueva imagen en baja calidad promete no solo por su belleza, sino por las implicancias que de ella se derivarán. ¿Estaremos próximos a experimentar la primera aproximación humana realmente aguda a una macro estructura del Universo? El tiempo lo dirá.



Img5. El universo primigenio visto en microondas por el satelite Planck, Julio 2010.
Refs.
* Stephen Hawking “Historia del Tiempo”.
* Modelo Relativista A. Einstein
* Modelo Cosmológico Standard
* Sloan Digital Sky Survey www.sdss.org

Escrito por Gustavo Montaldo.

Video recomendado sobre la forma de fotografiar de los satelites WMAP, COBE y PLANCK:
http://www.youtube.com/watch?v=e5BeGg4xWVM&playnext_from=TL&videos=SFnBRS46i9c

viernes, 9 de julio de 2010

Ojalá, no incomunicadas lineas.-

1. Sobre el lenguaje.

El lenguaje hablado y escrito, como premisa básica, es una forma de expresión que surgió como necesidad del ser humano en su largo proceso evolutivo. En una visión al estilo de Nietzche, surge producto del ofuscamiento y la frustración de un ser humano que intuía su potencial y no podía ejercerlo. Y en ese surgir, un flujo de “información” que se transmite en el tiempo mucho más rápido que el lento pero constante flujo “genético” característico de cualquier otra forma de vida.


Corresponde, al fin y al cabo, a un elemento constitutivo del ser humano como tal en todas sus dimensiones (intelectual, social, etc.). ¿Puede alguien pensar sin el lenguaje? Si, pero los “resultados” que de ello se deduzcan formalmente son limitados. Se encuentra además a simple vista una interacción entre “como” usamos el lenguaje y su relación con el mundo.

¿Construye el lenguaje nuestra realidad o la realidad la intentamos construir en lenguaje? Si delimitamos el ejercer conciencia, el pensar, solo a través del lenguaje, monopolizamos en el una dimensión trascendente del ser –que es el pensar- y ambas respuestas suenan a modesta garantía de éxito. ¿Cual es el verdadero rol de esta “entidad” –el lenguaje-, atribuida sesgadamente a la comunicación, cuyo rol tiene que ver incluso antes con la interpretación de lo que pensamos?.

Una luz sobre este oscuro asunto la entregan las investigaciones de Emmanuel Kant sobre el conocer en su famosa obra “Critica de la Razón Pura”: en ella, sienta las bases para una nueva concepción del entendimiento humano y su relación con la realidad: todo conocimiento proviene de la experiencia pero se construye en el entendimiento, por ende no hay relación “pura” con “el mundo en si”; somos participes de su “elaboración”. En ese sentido, el lenguaje juega un rol preponderante al constituir los “juicios” nuestra forma de “elaborar” y estructurar esta realidad aparentemente tan esquiva.

¿Que es entonces el lenguaje? Si acudimos a la lingüística, todo lenguaje por definición, posee características que lo definen; la gramática por ejemplo, define las estructuras que se podrán formar dado un conjunto de caracteres. El mas influyente lingüista del siglo XX, Noam Chomsky, definió categorías sobre las cuales se pueden definir todos los posibles lenguajes formales a concebir dado un alfabeto (jerarquía de Chomsky). Además, no con poca controversia, postuló la existencia de una “gramática universal” que ubica al lenguaje ya no solo como un conocimiento adquirido sino como un tipo de intuición intrínseca que viene en el código genético del ser humano y que se desarrolla localmente en cada cultura y lengua. Postura sostenida antes por filósofos como Platón. Interesante.

El lenguaje cumple variados objetivos, permitiéndonos en una función emotiva (de exploración del yo interior, de lo que pensamos, sentimos y finalmente somos), referirnos a un contexto (función referencial) y transmitir un mensaje (función poética) a través de un código (función metalingüística) y un canal (función fática), entre otras. Suscita especial interés la función conativa del lenguaje, que abarca y permite las formas lingüísticas de relación y comunicación con otro interlocutor, lo que da forma al dialogo. En esa línea, la función emotiva que se refiere y permite la expresión del yo también nos atañe, como un camino de dos líneas: expresión y auto-descubrimiento.

El lenguaje es una construcción intelectual que nos ha permitido no solo comunicarnos sino abrir líneas en los mas diversos sentidos: descubrimiento emocional, definición del pensamiento y transmisión de herencia cultural, entre otros.

2. Formas de expresión

Pero el problema no es el concepto “lenguaje” y su correspondiente análisis sino su “praxis”. Como forma racional y de una manera estructurada, permite la expresión basándose en un dominio de posibilidades dictadas por sus propias características –que lo definen- (reglas, formas, esquemas, letras, palabras, frases). Un historiador llamaría a no sorprendernos entonces con el surgimiento gradual de otras formas de expresión no “lineales” pero si interesantes. Interés claramente suscitado no por su forma de operar sino por su sentido no acotado de proceder y hacer. El lenguaje no se remite a las palabras y confluyen en su concepto las mas variadas formas de expresión, aunque no en una estructura formal. Algunos ejemplos son el lenguaje corporal, el “lenguaje” cultural que analizan los sociólogos, etc.

Las formas de expresión, como el lenguaje, tienen la capacidad de ser maleables, esto es, cambiar con el tiempo según el comportamiento de quienes las ocupan. Esto es una consecuencia inmediata de considerarnos seres dinámicos, en constante movimiento y cambio. La forma de expresión no será mas que un reflejo de esta esencia de ser. El lenguaje por ejemplo va adosando nuevos significados y vocablos a su uso en cada zona en particular. No hay consensos que eviten su cambio. Es mas, como forma de expresión y comunicación el lenguaje conforma un claro rasgo cultural, cuya influencia en la historia especifica es determinante.

Es, al fin, un ejercicio de libertad, activa y rebelde al silencio de la incomunicación.

Así entonces, el lenguaje formal ya no solo como forma de expresión sino como conformador de la realidad se antepone en nosotros como un nexo entre conceptos y pensamientos a través del “juicio”. Es en el juicio donde se funde la verdadera esencia del separar, del dirimir, del ejercer una voluntad de conciencia. El juicio toma un camino; es determinación para el propio ser.

Pero si antes de leer un libro, un viejo lector –en algún momento- debió aprender a leer; antes de escribir sobre el lenguaje como entidad comunicativa, cabe preguntarnos que es lo que “podemos” comunicar a través de el.

3. Conocimiento, lenguaje y ser.

Nuestra mente, espacio de discernimiento y procesos mentales, dibuja lo que obtiene a través de la intuición (sensaciones) en un concepto de realidad y cuando ese concepto invade la conciencia -como el agua que llena un espacio-, lo nombra entendimiento. Porque la conciencia no recibe un conocimiento, sino que se hace el.

Decir que de este proceso podemos obtener una definición clara de la “esencia en si” de las cosas es complicado. Me refiero a la verdadera realidad del objeto y no solo a su apariencia en nuestra mente como “fenómeno”. Incluso, si “la cosa en si” que buscamos no pertenece al mundo exterior y nos referimos a nuestro yo interno con sus emociones y sentimientos.

Tocar la esencia de lo que intentamos describir parece una tarea imposible. Mas aun con lo claro que se vuelve el debilitamiento de la creencia en un lenguaje perfecto, o al menos con la capacidad suficiente para establecerse siquiera como herramienta “contemplativa” de la realidad: no obtenemos un conocimiento “total”, y de tenerlo, tampoco podemos comunicarlo “totalmente”.

¿Pero entonces que podemos comunicar? Si no obtenemos notoriamente información fidedigna de las cosas “en si”, de lo que “hay”; desliguémonos de ese problema y asumamos la realidad simplemente como nuestro concepto de ella. Es lo que asumen los pensadores de una corriente mejor llamada “realismo ingenuo”. A mi entender, demasiado arriesgado pensar así, al estar hablando de un tema tan trascendente como constitutivo. No deja de ser pragmático, eso si.

La conciencia en una pausa. ¿A que o quien corresponden las representaciones de mis pensamientos? A mi “esencia” expresada en existencia, eso es claro. Al “entender” de mi entender, menos claro. Al fin, a nuestra propia representación de la realidad en forma de conciencia. “Es” ser y conocer. En palabras de F. Suárez SXVI, jesuita escolástico, “la distinción entre esencia y existencia es solamente una distinción de razón y de hecho”.

Concebimos al mundo de una manera, que no siendo exactamente “el mundo-en-si”, es la permitida y definida por nuestra naturaleza humana. En ese sentido cabe preguntarse en primer lugar si existe realmente el mundo-en-si, y en segundo, si algún nivel de conciencia puede alcanzar efectivamente aquella “distinción de razón” en la existencia de las cosas. Parece difícil encontrar una respuesta afirmativa no acudiendo al campo de lo teológico.

Pues bien, identificamos nuestra realidad y conciencia. Ambas, cualidades sugerentemente limitadas en y como un ser “independiente en su concepción de mundo” y que presenta un carácter puramente cognitivo. El aprender y nutrirse de conocimiento en forma de información ha sido nuestra bandera genotípica para arremeter de buena manera en el resbalín del espacio-tiempo. Claro que hoy nuestro conocimiento no solo fluye “internamente” en nuestro ADN sino también “externamente” en lo que Hawking llama “periodo de transmisión externo”, donde el ser humano ocupa el lenguaje como herramienta fundamental de traspaso y generación de información.

De esta manera entablamos la más sutil de las relaciones: ser y conocer, concepto ya abarcado por el científico chileno H. Maturana en su “Biología del conocimiento”. Conceptos definidos a cabalidad solo en presencia mutua: “somos” a medida que conocemos y conocemos a medida que somos. En esa línea, el lenguaje no puede ser visto ya como una herramienta sino como un facilitador de esta relación constitutiva que nos define además como seres humanos. El lenguaje no solo es herramienta de comunicación sino de conocer. Pensamos y nos relacionamos a través del lenguaje. Somos y conocemos en su iluminación.

Esta es una conclusión positiva de un fenómeno –el lenguaje-, en Nietzche denuevo, que nace de la frustración del silencio. ¿Pero que “sabemos” o conocemos?.


Asumimos nuestro entender como un “potencial” de acción y aprendizaje, un desarrollo de acumulación, depuración e interpretación de información que finalmente corresponde a nuestro “conocimiento”, léase, juicio sobre la verdad. Pero a la vez observamos que la “verdad” como entidad no reside puramente en nuestra mente ni tampoco en algún otro lugar. El conocimiento se refiere a un valor de “verdad”, que aunque ambiguo, debe ser investigado. Nuestros sentidos nos entregan información menos fidedigna de lo que quisiéramos a ese respecto. Con una sensibilidad acotada que a través del lenguaje es conceptualizada y entendida, conformamos una realidad perturbadora: ya no estamos seguros de que es lo que realmente percibimos y si de esto se deduce información realmente verdadera.

Empero lo anterior, sin la “intuición sensible”, aquella capacidad de percibir “sensaciones” a través de los sentidos de los que fuimos dotados, difícilmente podríamos generar algún tipo de conocimiento. Inequívocamente las sensaciones se convierten para nosotros en los nexos con la realidad sensible, aunque sus “explicaciones” sean poco convincentes. El privilegio de dudar deja de ser esta vez una posibilidad para convertirse en un imperativo.

Antecedente mas potente aun lo sienta la mecánica cuantica, área de investigación de la física que supone el entendimiento de los fenómenos ocurridos a escalas atómicas, nos muestra la vigencia de la ciencia ficción descubriendo a los humanos que el observador que mira el átomo en su trayectoria, es igual de responsable de los resultados de la medición como el átomo mismo. La presencia del observador ha perturbado al átomo mismo y este ha cambiado “su esencia”. La “verdad” del átomo existe si y solo si el observador la observa. De no mediar observador, muy probablemente esta verdad ya no sería tal. Es la relación complementaria de la mente con la realidad, del observador y lo observado. Un concepto de “verdad” que deja de definirse estáticamente; revelador al menos.

Es el primer acercamiento a una “realidad” que es tal solo para quien la nombra. La “verdad” aparentemente por primera vez, comienza a perder su carácter absoluto.

Este fenómeno es descrito también por A. Einstein quien expone, en su teoría de la relatividad, la singularidad de todos y cada uno de los sistemas de referencia existentes en desmedro de un sistema en particular. Es la validez de cada sistema de referencia (o bien, punto de vista) en cuanto a la realidad que se observa.

Es así como el conocimiento que queremos comunicar es participe de una realidad dinámica donde lo observado y el observador crean esta “verdad” particular que nos deja en incertidumbre y que es presentada en nuestra conciencia como entendimiento.

El cuestionamiento sobre si en realidad existe “la esencia” de las cosas y una “verdad” independiente de quien la observe excede el objetivo de este texto pero suscita al menos una gran interrogante puesta en forma de paradoja: el mundo claramente seguirá existiendo sin nosotros, pero sin un entendimiento que intente comprenderlo, ¿como podríamos, en esas circunstancias, preguntarnos siquiera si es posible “conocer” el mundo a cabalidad?. Nuevamente surge el observador como ente protagónico. El tema de la verdad va anexado inequívocamente a una conciencia que la interprete.

Entonces, ¿que sabemos o conocemos? Una versión particular de la realidad, tanto externa como interna. El lenguaje entra a jugar un rol trascendente en la comunicación de este entendimiento (cualquiera sea) y a su vez en la generación del mismo. El “ser - conociendo” tan intenso como el “ser – haciendo”. Dimensiones que nos dan una idea de la complejidad de lo que el “que conocemos” implica. En especial en su intrínseca relación con el “como somos” y “como nos comunicamos”. La praxis del concepto. Descubrimos la forma como un elemento atingente: el lenguaje como forma de ser. Forma de entender y además comunicar: forma de conocer.

El conocimiento, ya dinámico o estático, ya coherente o difuso, ya intuitivo o acabado, ya empírico –de la experiencia- o racional –del razonamiento-, ya verdadero o falso –si tal distinción existe-, ya emocional –particular- o conceptual –universal-, conforma lo que el ser realmente es y la virtud del lenguaje es ser nuestra forma de hacerlo explicito al entendimiento.

Ahora que ya sabemos mas o menos que “podemos” comunicar, aboquémonos al como.

4. Forma de conocer, forma de ser.

De esta manera, asumiendo nuestro “conocimiento”, si al menos no virtuoso, perfectamente válido entendemos la capacidad del lenguaje como un “propiciador” o canal de acercamiento tanto al conocimiento que poseemos como a este -controvertido al menos- conocimiento elevado o verdad. Puede ser visto como traducción de la emoción, canalizador de sentimientos e impresión de pensamientos. El lenguaje ya asume su rol de nexo con la realidad en base a un “como”. El como traducir el accionar de la mente. Es el cuestionamiento sobre las formas. ¿Como nos comunicamos?

Obnubilación de generaciones, el lenguaje escrito y formal ha sido nuestra gran herramienta propiciada por la conciencia para el desarrollo de sus capacidades comunicativas. Pero aun así, no es el único. Es el caso del arte y el deporte, por nombrar dos. Formas en las cuales el contacto con el “conocimiento interno” se da de formas, sino marcadamente mas intensas y emanantes, al menos distintas e igualmente constituyentes. Las emociones son la base estructural que nos compone y en palabras de algún filósofo olvidado, los colores que tiñen el lienzo blanco de la conciencia. ¿Como entenderlas y analizarlas? ¿Cómo expresarlas y comunicarlas? No es un tema simple, pero la razón no parece haber dado respuesta satisfactoria. Es la necesidad explicita de otras formas de expresión.

Y no es simple por su esencia. Nadie que se lo haya preguntado antes, ha encontrado la vivencia misma de sus emociones en un trasfondo completamente racional. La presencia emocional es explicita en nuestro lado conciente pero tiene mucho que ver con nuestro inconsciente. La poesía, en efecto, permite expresar a través de un lenguaje formal enriquecido diversas y hermosas aproximaciones al respecto. Otro problema adosado, ¿como expresar eventos de los que no tenemos completa conciencia?. Son los desafíos impuestos tanto a nuestra actividad cognitiva en proceso constante de auto-conocimiento, como también atinge a los límites y posibilidades del lenguaje.

Y es el lenguaje nuevamente quien se materializa en palabras y frases. Si nuestro ejercicio de conciencia tiene a la lógica como estructura, el lenguaje tiene a su gramática. Es el “como” está erigido el lenguaje, su forma de construcción. Las reglas que permiten, sean erigidos los conceptos. En esa línea, el lenguaje lleva además adosado como “bandera” un significado “susceptible de interpretación”. Dado un lenguaje de ciertas características, su “significado” (de sus partes como palabras, de sus estructuras como frases, etc.) es a fin de cuentas lo que nos permite derivar y estudiar el concepto de “alcance” del lenguaje. Que es lo que realmente es capaz de comunicar. Este concepto es abarcado por la semántica.

A su vez, claramente asumimos el uso del lenguaje en un contexto, una relación, un dialogo, un pensamiento, una emoción. Son los factores extralingüísticos que condicionan el uso del lenguaje, análisis llevado a cabo por la “pragmática”, que a primera vista puede parecer poco relevante sin embargo considerando que la interpretación adecuada de una frase no depende sólo de ese contenido “semántico” sino que requiere un contexto lingüístico particular para ser interpretada, la opinión cambia. En efecto, en el sentido de la emoción, una misma frase puede tener intenciones o interpretaciones diferentes según el contexto (una ironía, una metáfora o en sentido literal).

El “como” entonces se remite a las formas. La forma del lenguaje se basa en la gramática, la semántica (un significado) y la pragmática (un contexto). A su vez, el lenguaje es usado a través de una estructura mental específica. Sensaciones y percepciones se entremezclan con ideas que, en acto racional, son pensados en forma de lenguaje. A través de este, los pensamientos “aparecen” en conciencia. Es la conexión establecida por las formas.

5. Elementos que subyacen

Es el debate sobre el “que podemos” comunicar, “como” lo hacemos y “que” es el lenguaje. Pero hemos pasado por alto quizás la interrogante mas trascendente, ¿que hay mas allá? Mas allá de la expresión (como función), de su estructura (gramática, semántica y pragmática) y su motivación (reflejar el conocimiento tanto interno como externo), ¿que elementos subyacen al lenguaje como entidad dotada de cualidades?.

En todo tema a debatirse debe observarse primero las bases que históricamente han sido expuestas sobre dicho tópico. En el caso del lenguaje como nexo de conciencia y existencia, la fantasía de la sociedad occidental nuevamente nos presenta una apariencia de la que pocos se atreven a dudar: un lenguaje perfecto con el que todo lo podemos comunicar o si se quiere, un contenido de la conciencia capaz de ser comunicado a cabalidad por este lenguaje. Desechar este paradigma es el primer paso a una mejor comprensión de nuestra capacidad de comunicarnos y por cierto una invitación a dejar de mirar el lenguaje formal como forma univoca de expresión.

Por otro lado, aceptar la correlación intrínseca entre estado conciente e inconsciente es reconocer también la capacidad de la conciencia de expandirse, no en tamaño, sino en esencia. Definida en limitación, la conciencia se hace del espacio de la inconciencia en un flujo continuo pero no unidireccional. Es un tira y afloja. Y aquí entra en juego el concepto de “intencionalidad” porque ¿que conciencia se eleva naturalmente, sin el empuje de una intención?.

Empuje entendido también como la chispa incandescente de la voluntad.

En palabras de Kant, no cabe ser tanto ser, sin dimensión espacio temporal –o dimensión a priori- que lo conciba. Pues bien, esta chispa de intención puede ser interpretada como una manifestación intelectual del “ser” mediado el “espacio-tiempo”. El “ser-ahora” se define como ser en actividad presente: es el ser que delibera, que recorre su camino ejerciendo “su” libertad, que hace explicita su voluntad ya en el hacer, ya en el juicio. Es la conciencia como un “ir hacia”. Y la intención es la fuerza incontrarrestable de ese ir; de ese ser.

Rescatar esta manifestación intelectual de una manera tan pura como le sea posible es la dura tarea del ser humano que quiere conocerse a si mismo y reflejarla la tarea del que quiere comunicar su verdadero “ser”.

Interesante es el concepto sobre intencionalidad tanto en la conciencia como en el lenguaje: que el empuje no sea azaroso y sea deliberado, lo que devela un comportamiento racional tras su aparecer. En palabras de Husserl: “La intencionalidad no es tanto una propiedad de los actos psíquicos sino la estructura misma de la conciencia”. He aquí lo que subyace al lenguaje: no hay lenguaje que al ser usado, no haya sido a la vez pensado. El lenguaje como canal de intención, es un nexo explicativo y constitutivo del pensamiento.

En la celebre frase de W. Quine: “el modo en que el individuo usa el lenguaje determina qué clase de cosas está comprometido a decir que existen.” El lenguaje es, ni mas ni menos, que la razón en obra, en búsqueda -intencional e incansable- de la conciencia.

La oscuridad de no poder describir, por lo tanto no poder comunicar ni pensar satisfactoriamente, está al acecho. El lenguaje, en todas sus formas, debe ser enriquecido: usado su carácter maleable. Pero mas atingente, debemos tomar conciencia de su definición dinámica, al representar no solo una herramienta, siquiera una forma de expresión, sino un elemento constitutivo de nuestro pensar y conocer. De nuestro ser.
-------
Referencias.
• N. Chomsky, Conferencias.
• H. Maturana “Biología del Conocimiento”.
• E. Husserl “Ideas relativas a una fenomenología pura”.
• G. Montaldo “Mala Educación”.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Estructuras que definen


Desde que somos chicos empezamos con nuestra inundación de preguntas, entre ellas (y quizás la mas compleja) el ¿porque? de las cosas. ¿Porque no me compras eso mamá? ¿Porque el árbol es tan grande? Porque aquí y porque allá... la inquietud de si existe una explicación para todo.

En el fondo es nuestra forma de tratar de volver mas tangible nuestra "realidad".¿Existe una realidad?

Esta, y todas las otras preguntas se plantean basadas en la lógica de que en general todo lo que conocemos tiene un inicio (nada "es siempre"), o en general nos gusta creer que todo tiene una explicación (AUNQUE no la conozcamos). Nos parece muy raro que nuestro universo "sea siempre", o bien, que no exista "algo que explique todo". Nos aferramos entonces a ciertos conceptos como una "verdad", y desde ella construimos nuestro entendimiento y hacemos nuestras preguntas sobre el "mundo".

En primer lugar, el mecanismo que nos lleva a hacernos tales cuestionamiento es un mecanismo "lógico", "racional" y "basado en la experiencia". Preguntarnos ¿De que color es la pelota? ¿Que había antes del universo? ¿Que lo explica todo? Son preguntas racionales, lógicas : se aferran a conceptos "verdaderos" como la causalidad o los 3 anteriormente nombrados.

Estos conceptos se asumen de por si "buenos" para alcanzar "respuestas", o al menos acercarnos a ellas.
De esta manera, preguntarnos "Porque cae una gota?" es una pregunta "buena" en el sentido de que está basada en la causalidad y la lógica: asumimos que la gota debe ser impulsada por algo, o algo supuso el fenómeno de que la gota, en algún momento, cayera.

Ahora bien, podríamos cuestionarnos ciertas cosas. Y cuestionamientos no vacuos, sino basados en ciertas pequeñas "certezas". Una de ellas, la existencia de la mecánica cuantica que "explica" el comportamiento del "micromundo", los electrones, etc. En este "mundo de lo muy pequeño" existen bastante cosas que a primera vista, nos parecen "sin sentido" pero que al fin y al cabo, SON.

Por ejemplo, que un electrón esté a la vez en dos lugares, o bien que esté en ninguno, y que ambas aseveraciones sean verdad al mismo tiempo nos parece "raro" pero al fin y al cabo es verdadero.

De esta manera, podríamos aferrarnos a esta "verdad" para desde ella construir nuestros cuestionamientos.

¿Pero como? ¿El mecanismo para entender el mundo no era "correcto"?

No alejandonos mucho de nuestra vida cotidiana, la mecánica cuantica predice que los conceptos que usualmente utilizamos para "acercarnos a verdades" o bien "alcanzar respuestas"no tienen ninguna utilidad (ni veracidad) en algunos "lugares" *.

El comportamiento del mismisimo electrón: ni lógica, ni racionalidad, ni experiencia sirven para predecirlo.
Es mas, son los conceptos menos "pertinentes" para explicar el comportamiento de nuestro "micromundo". Micromundo, que por cierto, nos conforma y define.

De ahí que nos hagamos la siguiente pregunta:
¿Será pertinente partir cuestionandonos las cosas, sobre una base conceptual que solo es aplicable en una "parte" de nuestro manoseado "mundo real", y completamente falsa en otra? *.

Siguiendo por esa via, también sería entonces pertinente preguntarse cosas a primera vista brutales, por ejemplo, ¿existen infinitos universos?, o bien ¿este universo está en dos lugares a la ves?... Esto, utilizando ya no la lógica ni la racionalidad, sino conceptos como la "aleatoriedad" (que rige el micromundo, y por lo tanto también "verdadero", si se puede decir así).

En otras palabras, y para ponerlo de una forma caricaturizada, tanto como nuestros cuestionamientos se construyen de la manera antes descrita y producen ciertas estructuras y formas de "acercarnos" a respuestas, un electron (digamos, el electrón Juan) perfectamente se podría preguntar otras cosas:

Juan: Vamos Chile! 0-0 El gol lo metió Salas?
Profesora Electrona: No Juanito, lo metió Salas Y Zamorano.

Nosotros podríamos encontrar una razón (quizás con infinitos factores que la compongan) por el cual la famosa "gota de agua" cae. Para Juan en cambio, no cae por una razón, sino por 7 u 8 al mismo tiempo, excluyentes entre si. Además, Juan también podría plantearse preguntas como: "¿nada es todo?" basado en conceptos "aceptados como verdaderas" en su mundo.(y a nadie le sorprendería que fuera calificado con nota 7 en el colegio de electrones).

Deduzco entonces (mi firme convicción) de que en realidad la verdad no existe como tal, y es tan solo una interpretación. Basta ponerse en "otra perspectiva"... si fueramos electrones, o bien si tuviéramos otro nivel de entendimiento (cualquiera fuere), nuestra interpretación de cualquier cosa sería distinta, nuestras verdades serían otra cosa. Ni siquiera sabríamos si el concepto "verdad" o "realidad" tendría algún sentido.

De la misma manera, y riéndome un poco de la intensidad de estos temas, podría plantear lo siguiente:

Este texto está escrito basado en un lenguaje especifico (lengua, escritura, física)(si no me creen, notar la palabra "deduzco" en el párrafo anterior), creado por cierto nivel de entendimiento (la de un humano), utilizando conceptos que a mi entender son "acertados" (la razón, la lógica).

Desde el mismo momento en que se define de esta manera tan "particular", mi texto podría perder toda validez "a nivel universal" utilizando el mismo cuestionamiento antes utilizado. ¿Es realmente la razón un elemento que nos acerca a la verdad? ¿Existe acaso algún elemento que nos permita esto? Y peor aun, ¿Existe una verdad?.

Nunca me han caído bien los electrones, pero si supiéramos ver lo que ellos ven, al menos tendríamos otra "visión de la verdad".
¡Ya serían dos visiones! Progresaríamos o no.... ¿¿ Cuanto era 2 / infinito ??


-------------------------------------------------
*(el lenguaje aquí ya quedó corto).


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...