domingo, 28 de febrero de 2010

TE 8.8


Este es mi relato sobre lo acontecido el dia 27 de Febrero de 2010 a las 3.34am en Viña del Mar en el momento en que se produce en Chile un terremoto grado 8.8 Richter con epicentro en Concepción, 500km al sur de Viña.


Caleuche.

Un minuto antes de la hora mencionada a continuación, llego a mi departamento ubicado en el piso 21 de la torre B de Av San Martín 1206, a la orilla del océano Pacifico, Viña del Mar.

3.29am y en vez de contar ovejas, miraba la luna llena con Jesús, mi amiga.

Llena y de un plateado opaco, borrando toda estrella del cielo, la luna parecía quitarle protagonismo al océano pacifico. Este, se extendía por todo el horizonte con un azul oscuro, casi negro. Pero esta era noche lunar. Grande y muy cercana al horizonte, iluminaba de paz mas que de luz todo el paisaje que desde el piso 21 pudiera verse.

Creí ver 2 barcos anclados a una distancia considerable, `Cuantos containers podrá almacenar alguno de esos gigantes, 800? 1.000?` pensé. Pero denuevo la redonda se robaba no solo mi atención sino la de todo aquel que por esas horas girara su vista hacia arriba, hacia el lado. Porque la luna coqueteaba con el horizonte y dibujaba en el pacifico el mítico camino de plata. Ese que va de costa a horizonte, ese en el que el legendario “Caleuche” aparece en el sur antes de raptar a un pescador perdido en la noche.

Siempre me pareció el Caleuche la leyenda mas amistosa del sur de Chile, la única que me gustaría experimentar, con sus mercenarios inmortales entonando canciones que sonaban solo en ese lugar medio entre el océano y la luna… la única que cuando chico no me daba miedo (contra el trauco y la pincoya!).

A esa hora impregnaba su tranquilidad el pacifico en una ciudad que lejos de descansar, solo baja de revoluciones. Como si no quisiera descansar, como si Viña sintiera que su corazón es su gente, y su sangre es el mar.

3.31am un solo comentario se me viene a la mente: ¿Porque el camino de luz que dibuja la luna sobre el mar no es continuo? Una mancha negra lo cortaba casi llegando al horizonte... no me pareció ver nubes… no había nubes. `Si la naturaleza a ratos no parece simétrica, al menos debiera parecer continua`, pensé. Como si la naturaleza pudiese explicarse solo en base a la observación… inútil ilusión, hermosa utopía. Como no podía navegar hacia el lugar de la aparente mancha oscura, no me quedó mas que despreocuparme de aquel detalle en pos del espectáculo masivo al que asistía: una luna casi llena iluminando la costa de una ciudad acostumbrada a tal regalo.

3.33am y con Jesús, un dia antes de volver a Santiago, y en vista de la mas alta ubicación del depto en cuanto al edificio, intentamos llegar a la azotea. `Mission Failed` dice en los juegos de play cuando pasa lo que nos pasó: no logramos el objetivo. Sin embargo, ya habíamos roto la inercia. Esa energía inicial necesaria para llevar todo sistema de la mas absoluta calma al movimiento, por mas mínimo que este fuera, ya estaba en nosotros. De repente, ruido. Voces y jolgorio. Vecinos despiertos. Consecuencia: abrimos la puerta del depto de par en par, sabiendo que por ahí debíamos escapar del planeado atentado amistoso que a nuestros vecinos insomnes la noche traería.


Maqueta fuera de control.

3.35am la Panchu, otra amiga, se despierta y pasea por el depto con destino desconocido. Estruendo de por medio, nos hace ver que sigue mas dormida que los que no han salido de sus camas y que no pudo lograr servirse el vaso de jugo que me imagino, necesitaba. Ahora silencio. Como si los vecinos, la panchu y nosotros, en coordinación digna de ballet ruso, hubiésemos detenido nuestro deambular. Un paso hacia el departamento.

El segundo paso fue irregular. Creo que de eso no me di cuenta. Al tercer paso comenzó un temblor. Creo que mi sonrisa seguía presente, me acerco a la Jesu. Creo que no notaba mi respiración mas acelerada, pero si la necesidad inconsciente de que terminara luego el suceso que “siempre termina luego”. Nos ponemos debajo de la puerta. No hay espacio a palabras y la intensidad del temblor se duplica. Ahora se triplica. Las otras 6 niñas salen de sus piezas corriendo. Noto que Sebastián mi compañero, todavía no sale de su pieza. `Tranquilidad` digo, o pienso. El movimiento es potente. Ahora me cuesta mantenerme en pie, pero abrazo fuerte. En ese momento creo que volví a escuchar algo, esta vez estruendo. Sonido profundo y constante de resquebrajamiento y tablas. Creí ver una luz en el pasillo. Estruendo constante y movimiento casi incontrolable, debajo, arriba, a los lados. Ahora noto la luz del pasillo parpadear al ritmo de la humareda de polvo que de el emanaba. `No voy a resbalar, no voy a soltarlas (a mis amigas)` pensé.

Gritos. Han pasado 10 segundos y el terremoto es evidente. Me di cuenta que estaba viviendo la “excepción”. Esa que “nunca pasa, hasta que pasa”. El edificio se sacudía fuera de control. El estruendo es fuerte y constante. La oscilación horizontal era algo digno de las maquetas de madera en enseñanza básica. Me atrevo a decir 1 metro de oscilación. Atreverse… de que sirve atreverse, de que sirve la voluntad cuando tu realidad ya no depende de ti mismo. En los momentos mas duros del terremoto a todos quizás les paso por la mente ese pensamiento, ese que se desprende del control, porque no hay posibilidad de obtenerlo, siquiera soñarlo. Ahí estábamos, abrazados. Muy abrazados. Alguna palabra de tranquilidad gritaba cuando sale Sebastián de la pieza, rebota en una pared y se incorpora al grupo. No voy a olvidar ese rebote en la pared, como no voy a olvidar la grieta que algunos momentos después dibujo sobre nosotros la ultima amenaza de sumisión. `La naturaleza es avasalladora` pensé. Vaya novedad.

Caos. Recuerdo en imágenes, momento de desconcentración, siempre abrazo, vuelvo.

Fuera de control. Mas amedrentador que el piso oscilando temerariamente, y las paredes literalmente deformándose, era el sonido. Ese constante crujir de una estructura que sabíamos era antigua, alta y angosta. Éramos los monitos de plasticina dentro de la maqueta del estudiante. Éramos la pelota de pinball en el fliper del niño del barrio. No, no éramos. Solo lo éramos para el que escribe historias. `Esta estructura está construida para soportar esto, con extenso margen de error, hay normas que regulan su construcción.` uno de cien argumentos. Mil ahora. Protagonistas de nuestra propia historia, no es un lema de Ataka, es nuestra realidad. Es la realidad del que elige, del que vive, del que ejerce su voluntad mas allá de si ella está limitada o no por factores externos.

No noto de inmediato la disminución de intensidad de un terremoto que duró mas de un minuto y medio. Si noto los ojos de algunas de mis amigas, los ojos de la javi mirando un punto fijo, trascendiendo por lejos ese pequeño lugar físico. Los ojos de la Jesu mirando a través de los de su hijo Agustín dondequiera que estuviese. Repito algunas palabras de aliento: `Tranquilas, estamos juntos`. Por ultimo, `las quiero`… fue una frase que paradójicamente me calmó a mi mismo. Ahora una imagen de mi polola, también la quiero y se que está bien, no me preocupo. Ahora si noto que baja la intensidad, no importa que todo siga fuera de control, que el edificio parezca venirse abajo, que lo parece. Inexplorado camino de supervivencia. Sinergia, seguimos juntos por algunos segundos, energía infinita. Ahora si, `bajamos todos juntos cuando se calme, ritmo constante y no parar” pensé, o dije, o es lo mismo porque eso iba a pasar. Momentos de lucidez donde los objetivos son una realidad tangible antes de que sucedan, no son tantos en nuestra vida y hay que valorarlos.

3.37am El edificio de 21 pisos fue recorrido de arriba a abajo por 8 personas en 1 minuto. En el camino, gritos, llantos, gente apostada en las puertas de los departamentos mirando atónita. Gente en shock, con los techos de sus pisos destruidos. Escombros en el suelo, iluminación extraña y tenue eran el escenario que en menos de 1 minuto ya no presenciábamos. Habíamos salido de la maqueta gigante. Aire marino, respirar, respirar paz. Pausa. Ahora están todas? Si están, siempre estuvieron. Me hice esa pregunta cada dos pisos, no recuerdo habérmela hecho. Alguien nombra el mar, alguien grita maremoto.

Maremoto. Tsunami. Hollywood y Viña. Youtube y Viña. Viña. `Tomemos la precaución y subamos al primer cerro` dije.

Partimos todos corriendo juntos, de a pares, de la mano. `Estamos todos?` `Si… no, falta el Seba.` Vuelvo la cabeza, donde está. Ahí está, se quedó ayudando.

Va a estar bien, porque está tranquilo. Seguimos trotando.

El trote.

Cuadras oscuras de calles angostas recibían a miles de viñamarinos, literalmente, escapando. ¿De quien, de que? Del mito, de la leyenda, de la “excepción” natural. De lo que no ocurre nunca. En efecto, patrullas de la armada descartaban por alto parlante el riesgo de tsunami. Hoy, mirando hacia atrás, puedo decir que hicimos bien en tomar la precaución de huir en contra de lo que dice la armada (cosa que en Juan Fernández no fue posible). Pero no corrimos en contra de la armada, corrimos en pos de nosotros mismos. Si ese granito de arena podía aportar a seguir sonriendo al día siguiente, bienvenido sea. Así lo entendieron también mis 6 amigas, 3 de ellas descalzas, que corrieron sin descanso los 2 kilómetros hasta la entrada del sausalito.

El equipo adidas de fútbol playa se convertía entonces en el de maratón urbana. Pero no solo eso, sino en extras de un vasto elenco teatral que protagonizaba una de las obras mas surrealistas ocurridas jamás en nuestro país, siquiera en mi mente.

Semáforos en el suelo, escombros y cables cruzándose en las veredas no eran impedimento para enfervorizados (mas que alcoholizados) conductores que comenzaban el rally dakar en viña.

Llamativos pijamas de colores no atraían mi atención mucho mas que los autos en sentido contra el transito o los imprudentes peatones en shock. Creo que lo de “prudente” se atribuye a un estado de conciencia que permita elegir, de ahí lo de imprudente. Vi muchas personas en shock que habían perdido esa cualidad de discernimiento y solo escapaban. Dantesco.

Ad portas de una calle exageradamente oscura, me pregunté si en tal coyuntura de caos, de delirio común, podría haber alguien capaz de abstraerse de la situación (por falta de conciencia o por sucumbir a ella) para cometer por ejemplo una agresión, un delito o un asalto. Mas creíble que increíble. No tomamos esa calle.

Pequeños gestos de solidaridad por aquí y por allá, avasallados por grandes gestos de egoísmo. En una misma escena: un peatón anónimo detenía su trote e intentaba detener autos a riesgo de su vida con conductores que pasaban el paso de cebra a 100km/h sin detenerse. Una vez en enseñanza media escribí un ensayo titulado “¿Es el egoísmo una cualidad intrínseca al ser humano?”. 10 hojas y 6 años después aun no encuentro respuesta.

Quiero creer que no.

Creo que el ritmo de trote constante nos ayudaba a mantenernos centrados, concentrados en el objetivo, el cuerpo en sintonía con la mente. La vivi y la panchu a paso firme, la barbi y su gemela eran una sola. Éramos una burbuja. Alrededor caos, sin sentidos. Un grupo de jóvenes saliendo de la discotec, cantando que iban a morir. Tragicómico. Llegamos al cerro. El ultimo empujón nos lo da una van de Entel que nos lleva mas arriba. Todas las líneas cortadas, incluida la de Entel. Era la noche de los sin sentidos, que mas da.

Y quien dijo que el egoísmo tiene siempre un carácter negativo… al menos el pacifico esta vez fue egoísta y nos privó, bienvenido sea, de su fuerza hercúlea.

`La naturaleza es avasalladora`, pensé.
Vaya novedad.

sábado, 17 de octubre de 2009

Not Just another Happyness Essay!

Desde que Aldous Huxley propuso su “Mundo Feliz”, muchos han sido los intentos para definir e idealizar este esquivo “feeling – estado” de felicidad. Para Huxley, en un futuro no cercano, la sociedad enajenada por sus directrices y necesidades dictadas por la política y el mercado, prosperaba casi “sin errores” en un sistema donde los valores y la moral se desvanecían entre un ordenamiento predador de clases sociales que tenían claras funciones, inamovible definición y una vida escrita en los libros de cuentas del banco y del gobierno. Sabiendo que Huxley estaba exagerando; ocupando las pistas que la sociedad actual nos da sobre el rumbo de la “evolución humana” y el paradigma de la búsqueda de la felicidad, debemos detenernos y reflexionar sobre lo que el nos ha propuesto. ¿Es nuestro sistema el que finalmente definirá que es ser feliz, o somos nosotros, el único ser beneficiado con el entendimiento y la razón, quien finalmente se hará cargo de sus “armas” intelectuales y tomará las riendas de su propio destino, definiendo que es lo que quiere para si mismo, pudiendo definir que es la “felicidad” ?.


Desde tiempos inmemoriales se ha buscado definir (sintetizar) este concepto. Aunque algunos lo han encasillado en definiciones, son solo pinceladas del color del corazón del que las escribe. Esto, por la naturaleza compleja y también vaga del concepto. ¿Se trata de un estado anímico? ¿O trasciende el ámbito de nuestra mente y tiene que ver también con el cuerpo? ¿Que tanta incidencia tienen los factores que nos rodean (nuestro entorno) en nuestra felicidad? Son preguntas dificiles de responder y por cierto que a ratos se vislumbran respuestas no del todo precisas, o únicas. Sin embargo en lo que se puede establecer un consenso es en que la felicidad, mas bien el bienestar (“well-being”) se puede definir como un estado positivo que subyace todas las otras emociones, y que tiene que ver con nuestro estado mental (en menor medida también fisico), donde entran en juego factores como nuestro entorno y nuestro mundo interno, y por supuesto en directa relación con el “peso” que le atribuyamos (conciente o inconcientemente) a una serie de conceptos intrinsecos al ser humano como lo son nuestras satisfacciones y frustraciones, problemas y metas, conservación de principios, realización de ideales, etc etc. Así como un pendulo, el ser humano por inercia siempre buscará su estado de equilibrio, esto es, un estado de bienestar. Este estado es, en la generalidad, “buscado” por todos los seres humanos. Un monje Budista* decía que al escapar de sus sufrimientos, incluso aquellos que quieren quitarse la vida buscan la felicidad mientras viven.


Si complejo es definir, mas facil es diferenciar. En primer termino, se asocia mucho el concepto de placer al de felicidad, pero no son lo mismo. Esto, por una razón muy simple: el placer se consume a si mismo a medida que lo experimentamos. La felicidad, de ser experimentada, se nutre a si misma y crece. En palabras de Aristóteles “El placer así entendido, tiene una función de compañía y corona toda la actividad moral, pero no puede ser la meta de la existencia.” Un placer no solo corporal, sino mental y envolvente. Podríamos categorizar al placer como un “premio” gratificante. Se satisface una aspiración, un deseo, y se obtiene placer. Pero razones mucho mas potentes explican esta diferenciación y serán expuestas mas adelante.

Descartes* dijo: “Pienso, luego existo.” Dejando en claro que las cosas inertes no “existen”, solo son. Entonces uno ¿es feliz? o ¿existe feliz?. Claramente la “felicidad”, al ser un estado no perpetuo, tiene un carácter temporal. De esta temporalidad se puede aseverar que nadie “es” feliz, sino que está existiendo en un estado de felicidad temporal, que subyace todo lo otro. Es importante hacer notar esta diferenciación, puesto que nadie que no existe, puede ser feliz, puesto que en esa no-existencia no existe tiempo (ni ser).


La definición del “existir” tiene un vinculo inequívoco con el concepto de “felicidad” (¿Quien, y bajo que condiciones, “es” “feliz”?) Para seguir adelante, definamos de forma aproximada el “existir”. Entregaré tres aproximaciones del “existir” que me parece aportan a nuestro entendimiento del “ser” y del “ser feliz”.


Heidegger decía que la existencia está abierta a las cosas, pero está también abierta a los otros (“mitsein”). Existir es un ser con otros. Esto se ve evidente en el caso humano donde, sin sociedad, sin compañeros, sin apoyo, no somos capaces de sobrevivir. De hecho nuestra estructura genética solo puede trascender de ser acompañados por una “pareja”. En este sentido, el “ser con otros” nos abre una nueva ventana al estudio de que es ser “feliz”, puesto que ya no solo es una felicidad individual sino que tiene que ver con el prójimo. Muchos narcisistas dirán que esto es una falacia, que es una utopía pensar que el ideal de lo bueno, de lo positivo, de lo feliz tenga que ver con algo más que la silueta del yo, con algo más que el individuo. Para ellos, la existencia es individual y solo para cosas puntuales se vuelve colectiva. Pues ellos han sido privados del goce de hacer el bien, de sonreír arrancando una sonrisa, del apoyo del amigo cuando uno lo necesita, del aceptar que nuestra naturaleza no tiende a la soledad sino al grupo, a la interconexión. Del “mitsein” de Heidegger adhiero entonces un aspecto mas de este “ser feliz”: la felicidad se alcanza individualmente en un esfuerzo colectivo para obtenerla. De otra manera, se debe buscar la felicidad en conciencia colectiva.


De esta última frase se desprenden muchas cosas, que sin duda muchos gobernantes del mundo pasado y presente debieran haber entendido. No es sino nuestra naturaleza “humana” el ser “seres sociales”, y en este entendimiento, la búsqueda de la felicidad debe considerar a todos y cada uno de nosotros como un enorme “avance hacia” y no una búsqueda solitaria.

Por ultimo, en el ámbito de este “ser social”, es importante considerar las palabras del Dalai Lama*. El, a través de un ejemplo de vida, nos enseña a contemplar. ¿Que es contemplar? El simple hecho de observar respetando, querer al entorno, al prójimo. En sus palabras “establecer lazos donde no los hay”. Aunque suene simple, no lo es, puesto que muchas barreras inconscientes nos separan del entorno, del prójimo, sin quererlo. Obstaculos como los prejuicios y la envidia, que debemos intentar apaciguar. Para el Dalai, el principal elemento para la búsqueda de la felicidad y la paz interior tiene que ver con deshacernos de estas “barreras” y trascenderlas para llegar finalmente a contemplar con los ojos y el corazón abiertos el mundo que nos rodea. Queriendo y contemplando se establecen nexos a través de los cuales se puede comprender, aceptar y crecer en conjunto, cosa impensada en el caso de la vivencia del prejuicio o el odio.


Hemos visto entonces que el “ser social” como dimensión intrínseca del ser humano nos entrega ciertas pistas para la búsqueda de la felicidad: el contemplar y tomar conciencia de nuestro carácter de seres en sociedad.

Pues bien, en segundo termino, quiero citar a J.P Sartre*: "El hombre elige su posibilidad, sí: pero esa elección no es sino el mismo acto de creerla." La existencia no se cierra nunca para alcanzar una totalidad, una certeza en la que pueda descansar y proclamar "esto soy". De esta manera, obtenemos una segunda dimensión del ser: el ser posible. Llevándolo al extremo, Sastre expresará que “Dios, por ser perfecto y no tener entonces posibilidades, no “existe" ”. La piedra no existe, simplemente es. Nuestras posibilidades nos definen, ya que a través de ellas existimos y ejercemos nuestra libertad, condición intrínseca al ser humano. Entonces, ¿como podemos ejercer nuestra libertad de forma que nos acerque a la felicidad?. No queda otra respuesta que ser consecuentes. La consecuencia, en matemáticas, es una relación que conecta una afirmación cualquiera con lo que está lógicamente implicado por ella. En la vida es lo mismo, para ser consecuentes debemos entonces ser sensatos, transparentes y por sobre todo tener la capacidad de auto conocernos. (¿Como podríamos ser consecuentes si no sabemos a que serlo?). Deducimos entonces que el ser consecuente tiene mucho que ver con el auto conocerse (nuevamente, contemplar) pero también con el ser “valiente” (tener el valor de aceptar nuestra realidad y ejercerla de manera autentica, coherente).


Del “ser posible” hemos obtenido entonces algunas pistas: la coherencia, como base de nuestro ejercicio de libertad: el valor, para ejercerla de manera coherente: el contemplarnos, para conocer quienes somos y para donde queremos ir.

Este “ser posible” además lleva encadenado (digamos, adosado) la definición que mas me gusta del ser: el “ser haciendo”. Porque nadie que sea humano y cuerdo podría contradecir que la esencia del ser humano, al existir, es el hacer. No existe ser humano que pueda existir sin hacer: el hacer es innato a la dimensión corporal y mental que nos compone, y por ende, somos haciendo.


De esta manera, tenemos una tercera dimensión del ser que nos ayuda en nuestra búsqueda. Del texto de un connotado* y del video de otro*, distingo algunos conceptos que aportan a la búsqueda: el hacer con pasión, el hacer con altura de miras. Es básico, y está comprobado, que alguien que “hace sin pasión”, está vacío y ejerce su acción de manera mucho peor de quien la ejerce con. Una persona que hace las cosas sin pasión es como una manzana podrida, se mueve como un ente en la inercia de la vida sin un fuego propio que avive sus deseos, que busque sus objetivos, que sueñe fervientemente en sus metas. Y es evidente, puesto que la pasión es el símil de un motor para nosotros, los humanos. Sin pasión por ende, el motor casi se apaga, mientras que la pasión enciende el motor de nuestros corazones a fuego y nos hace “trabajar” en pos de lo que nos apasiona de maneras impensadas (inesperadas; más allá de lo esperado e incluso de lo necesario). Por eso es importante el trabajo de fomento de la motivación en la actividad humana. Sin ella, no hay espacio a un “hacer apasionado”.

Por otro lado, el hacer con altura de miras tiene que ver con el plantearse objetivos. En la naturaleza del ser humano está superarse (no para los mediocres, si para los ilustres que creen en si mismos) y en cuanto a eso, el plantearse objetivos que no estén al alcance de la mano llama al “ser haciendo” a exigirse, motivarse y avanzar en pos de sus objetivos. Esto, sin duda, es parte del bienestar o felicidad humana: trabajar por nuestros objetivos, exigirnos por ellos y por cierto cumplirlos.


Es así como el “ser haciendo” nos deja algunas directrices en la búsqueda de nuestro mundo feliz, boicoteando a Huxley: “somos haciendo”, y de esta manera, el hacer con “pasión” es la clave para ejercer nuestra acción de forma virtuosa, altruista. En este mismo sentido, el fijarnos y trabajar por nuestros objetivos llama al ser humano a superarse y a recabar “éxitos” (personales y de toda índole, no solo obtención de metas), importantes para nuestra satisfacción personal.


De esta manera, hemos podido deducir ciertos aspectos del “existir” que develan nuestra esencia y nos convocan a ejercer nuestra libertad de modo de buscar la felicidad. Esta felicidad esquiva y poco clara que de a poco levanta el velo que la cubre para mostrarnos un camino hacia ella. De esta manera, el “camino” no puede separarse de los caminos de los demás, aceptando nuestra dimensión “social” y la responsabilidad que antes esto nos cabe. Es mas, quizás lo mas humano que tenemos es algo que tiene que ver con el prójimo; el amor. Sentimiento que trasciende todo, como los colores en los cuadros de Kandisnky, nos une en un fervor de cariño y entrega a un prójimo. Es quizás la mejor muestra de que la felicidad no es algo intrínseco al individuo sino que lo trasciende en muchos aspectos. Es en el amor donde se funden entrega, crecimiento mutuo y respeto: valores que tienen que ver con el prójimo y que le dan valor a nuestra existencia como individuos, individuos en sociedad.












Pero no hemos hablado del entorno. Por definición no existimos en el vacío, y es nuestro entorno una realidad innegable (aunque la mecánica quántica presenta ciertas negaciones en cuanto a lo que la palabra “innegable” respecta). Podríamos decir también que nuestro entorno impone condiciones a nuestros estados anímicos y a nuestra vida en general, pero finalmente somos nosotros los dueños de elegir el camino para construir nuestra propia realidad. Matthieu Ricard, biólogo y también monje budista nos muestra en sus charlas que la mente se puede entrenar en pos de este camino de construcción. Somos nosotros agentes libres con la capacidad de moldear y asimilar mejor nuestra realidad, dejando pasar con mayor suavidad sentimientos oscuros como la ira, el rencor, la avaricia y el sufrimiento. A través de la meditación (que tiene que ver con el auto conocimiento) se alcanza la capacidad de aminorar estos “demonios” como diría Carlos Vignolo, para subyugarlos ante la potencia de nuestra construcción de la realidad en torno a nuestro “camino hacia la felicidad”.


¿Y cual es el camino? Me inclino por la propuesta de M. Escher*. En uno de sus famosos cuadros, se funden sin sentido aparente distintas “plataformas” de diversa orientación e inclinación, uniéndose a través de escaleras que se cruzan y derivan en múltiples caminos. Sin embargo, caminos (en su mundo) posibles de recorrer. Creo que el ser humano, en su compleja constitución e interpretación de la vida y el mundo, no puede ser considerado como una “plataforma estática”. Mas bien, somos seres dinámicos susceptibles a cambiar la orientación, el rumbo y la construcción de nuestra percepción de las cosas. En ese consenso, y según lo expuesto, la felicidad como camino* :


Un camino de contemplación, de asimilación del entorno y los que nos rodean como parte valida y valiosa de nuestra propia existencia y realidad.

De contemplación de uno mismo, para conocernos, aceptarnos, criticarnos, educarnos.

Un camino de coherencia, donde el ejercicio de la libertad tenga directa relación con nuestra construcción valórica.

Un camino de valor, para aceptar nuestra esencia y poder ser coherentes en ella.

Un camino de conciencia, donde sepamos que nuestras posibilidades son infinitas pero que debemos tomar esta responsabilidad con sabiduría y altura de miras, evaluando los resultados y aceptando que al ser seres en sociedad, no estamos solos en nuestras decisiones.

Un camino de pasión, donde nuestras acciones se inunden de su fuerza, logrando hacer más y mejores cosas en pos de nuestros objetivos, en pos de los demás y de nosotros mismos.

Finalmente, un camino de entrega, un camino de amor.


















Referencias Bibliográficas.

*Aldous Huxley, El Mundo Feliz.

*Matthieu Ricard Monje Budista en conferencia para TED

http://www.ted.com/talks/matthieu_ricard_on_the_habits_of_happiness.html

*Cita a Descartes: “Cogito ergo Sum”

*Libro de Heidegger “El ser y el tiempo”.

*Filosofía del Dalai Lama

*Jean Paul Sastre “El ser y la nada”.

*Jim Collins “Hedgehog Concept”.

*Carlos Vignolo “Repensando el pensar”.

* Maurits Escher – “House of Stairs” Cuadro.

*Parafraeando a Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke con su “La enfermedad como camino”.


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