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lunes, 20 de junio de 2011

Santa Muerte

En México llaman "Santa Muerte" a aquella excéntrica y oscura figura de culto retratada en una virgen-calavera, que despierta devoción,  miedo y en algunos casos admiración.

Y como permanecer ajenos a la que, sin apuro, nos rodea, nos acecha, nos compone y descompone; la muerte. De definición sencilla y sentencia irrefutable, morir es para nosotros un destino que no queremos ver, por lo que lo ocultamos, lo negamos y olvidamos.

Será porque excede nuestros miedos: ni carencia, ni fobia, ni vertigo. Como absoluta ausencia, la muerte es certeza de la nada. Y como no podemos concebirla, la hacemos a un lado; fuera de nosotros.

Pero al detenernos en ella, se incorpora primero como trago amargo y luego muta, imperceptible, como llamado a la reflexión. 

Porque sin espacio a dubitaciones, la muerte descansa en el fondo esencial de la vida, aquella que encuentra su motivo y razón en la adaptación al medio, la reproducción y la mejora. ¿Cual de aquellos atributos tendría sentido sin la muerte?.

Como dice E. Cioran: "Sin ella, estar en el tiempo no significaría nada para nosotros, o todo lo mas, lo mismo que estar en la eternidad."

La muerte es el fin del azar, de las oportunidades, las definiciones y los afectos.

Entonces que dispare en nosotros la acción, fortalezca la voluntad y el vínculo, y nutra el criterio: que de ellos admira.. para eso observa y espera.

"Los que no saben sacar provecho de sus posibilidades de no ser, permanecen extraños a si mismos: fantoches provistos de un yo, dormidos en un tiempo neutro, ni duración ni eternidad. Existir es sacar provecho de nuestra parte de irrealidad, es vibrar al contacto con el vacío que está en nosotros." E.M. Cioran

Muerte, Santa Muerte.



domingo, 27 de junio de 2010

El problema del Pintor



Supongamos que un pintor, al terminar una obra, la nombra:
“Vida que intenta traspasar información”. -

Sin embargo, luego de leer el titulo un alargado momento, el pintor se confunde tanto con el significado del nombre elegido que no pudo publicarla.

Son los problemas que intenta dilucidar la semántica y la filosofía del lenguaje en una frase. En ayuda del pintor, sabemos en primer lugar que en toda forma de vida se traspasa información genética a través de secuencias de ADN -o código genético- pero “asumimos” a la vez una representación –vida como entidad real o ficticia- para poder declararlo en el lenguaje.

En la frase, a través de esta declaración “vida que intenta”, se hace presente una intención, diferenciando el suceso así de un fruto azaroso y declarando la presencia de una voluntad que actúa. ¿Quién actúa y porque? “La vida” pero, ¿se puede concebir la “vida” como una entidad en si misma?.

Se asume, en segundo lugar, que la deliberación en el acto de “intentar” asume un rol preponderante en el análisis de la frase, y su reivindicación puede ser lingüística:

* El “valor de verdad” del nombre de la obra del pintor depende si la vida es una entidad digna de atribución de tal acción “traspasar información”. De otra forma la frase carecerá de sentido aunque no será ni verdadera ni falsa.

O bien teológica, ¿Quién mas que Dios podría haber creado tanta complejidad, expresada en una forma de vida? para postular sugerentemente la existencia de Dios.

A nivel gnoseológico, nos lleva a declarar que la vida “progresa” estableciendo un símil con el bien y el mal y una voluntad que distingue, y lo hace en conocimiento de lo que es mejor para su propia preservación (que es conservación y reproducción). Provocador.

Quien “intenta” lo hace con un objetivo e implicando un futuro. La vida intenta, y evoluciona. Participamos de una entidad y un camino muy particulares. Innegablemente efímero, nuestro ser en vida es distinto al de la mayoría del universo. Somos también la forma sensible del ser; existimos. No así las rocas o los planetas. Se puede afirmar además que la vida es un camino compartido por algunos y admirado –en referencia a la conciencia- por pocos.

No era de interés del pintor pero su frase se puede ligar al concepto de “verdad”, y un debate sobre conciencia absoluta. Cual es el dominio de elección de esta voluntad de vida, de esta “intención” invisible. Si en la vida se expresa “La” voluntad, en ella se manifiestan entonces atributos de “verdad” o totalidad. Es la diferencia de aceptar el sentido de la evolución de la vida como “el” sentido o como “un” sentido. Entendiendo sentido como "trabajo por" o busqueda de finalidad.

Aun así, notable es que en algún paraje radique un motivo de intencionalidad. La vida es un movimiento a futuro, “en busca de” al menos, mantenerse en el tiempo.

De la frase en boga se podría discutir también sobre la existencia de una moral universal y si este “deliberar” (entre que información traspasar) es “bueno o malo”. Localmente es “bueno para nosotros” al permitir afrontar de mejor manera las condiciones del ambiente pero no hay certeza sobre su evaluación con respecto a un sistema mas global.

No podría negarlo el pintor: como excepción a la probabilidad hecho existencia, la vida –en si- ya es virtuosa por ser nuestra expresión o manifestación “de ser”. Además, hace posible la conciencia. Pero no se encuentran argumentos para analizarla desde una perspectiva que no sea la nuestra. Al menos, establecemos que es un fenómeno complejo que nos permite existir, sentir, pensar y saber de nuestra existencia.

Negar la posibilidad de una “existencia” virtuosa, donde la vida no es mas que un aparecer y desaparecer sin que el mismo “universo” lo notara y en él repercusiones quedaran, es la fascinante conclusión que ninguna Iglesia quisiera, fuera escuchada.

En esa línea, mas simple fue el notable filosofo y matemático ingles Bertrand Russel quien escribió en sus “Principia Mathematica”: “Existir es tener una relación específica a la existencia - una relación, por cierto, que la existencia no tiene”. Nuestra vida es nuestra “relación” con el ser. Somos viviendo y no de otra manera. La vida, ya entidad a nivel lingüístico, es “atributo” constitutivo y trascendental a nivel practico.

El pintor, abrumado con sus conclusiones, comenzó a pintar una nueva obra: tal y como un organismo comienza un nuevo día en un amanecer de nuevas posibilidades.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Pingüinos.




Son incontables los intentos de la naturaleza antes de dar un paso en la evolución... ¿cuantos organismos se han "perdido" en la batalla por la vida hasta que en uno solo se logra un avance casi imperceptible que perdura en el tiempo?

En la misma linea de cuestionamiento de los textos anteriores, me es necesario recurrir a ciertas ideas de un connotado físico llamado Richard Feynman.

Feynman propuso (entre otras cosas) un innovador pero terrible cuestionamiento. Puso en duda la "inteligencia" como un mecanismo producido por la evolución.

En el sentido clásico del termino, evolución es cambio y progreso en el sentido de permitir la permanencia de un organismo. Pues bien, dice el físico: "En una catástrofe de grandes proporciones, algunos organismos como las bacterias seguirían existiendo mientras nosotros no seríamos siquiera un mal recuerdo en algún sistema lejano.

En esa misma linea ¿podemos catalogar a la inteligencia, como un fruto "positivo" de la evolución? Quizás solo sea un fruto mas...


Y asumiendo la edad de la tierra, el argumento de que la inteligencia es un paso "positivo" en la evolución porque hemos primado en los últimos 10 mil años no convence tanto como quisieramos.

Tan solo pongamonos un momento en este caso... estamos en el "camino incorrecto".

¿Un camino destinado a errar?¿O a ser peor de lo que podríamos? ¿Puede trascender este camino? ¿Ha trascendido alguno de los caminos "no acertados" en la naturaleza? Nunca.

Cuestionamientos como esos nos muestran tanto la "inmensidad" de ciertos temas (que nos incumben trascendentalmente), como también la "pequeñez" de nuestra existencia.

A mi entender, mas importante aun que lo anterior, revisar esos temas nos enseña que (para bien o para mal) si no nos aferramos (explicita o implicitamente) a ciertas "certezas", entonces nuestra existencia carece de absoluto sentido.

Por eso son admirables los pingüinos. En su camino de ida y vuelta a cazar morirá 1 de cada 4. Si uno de ellos supiera que va a ser EL el que va a morir, no dejaría de nadar.
Paradojicamente es gracias a eso que ninguno sabe quien no volverá a casa, todos le dan sentido a su existencia a pesar de que uno de ellos morirá...

¡La invitación entonces es a seguir nadando!
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